Reconozco que no tengo libreta para apuntarme las cosas, lo cual suele ser un error. Y no porque olvide cosas, sino porque mi cerebro decide desalojar otras cosas (como que he quedado con mi novia, por ejemplo), para dejar sitio a esas ideas locas, como qué pasaría si un hipotético ascensor hacia la Luna se atasca a mitad de camino.
Pero en el trabajo, la cosa cambia. Por regla general, me siento tan frustrado en el supermercado que mi mente se vacía de todo contenido: como si de un robot se tratara, recorro los pasillos con el único signo de inteligencia perceptible cuando me reconozco en alguna superficie pulida. Y a veces, se me ocurre alguna cosa y decido hacer un poco el vago tirado en la línea de cajas, aún sabiendo que ese momento de relax se convertirá en una frenética carrera por conseguir terminar mis objetivos.
Y en una de esas veces, con los ecos de Kerouac, se me ocurre hacerle burla con un rollo de papel de tickets unido a otro, imitando hasta cierto punto al famoso rollo de “En la Carretera”. La prosa es espontánea, el bolígrafo apenas tiene unos minutos para contar algo interesante. La historia es la de una cajera que se encuentra con el principio de una revolución, instigada ésta por un tipo con la asombrosa habilidad de conseguir que cualquier persona le haga caso.
Sin embargo, el otro día releí lo que llevaba escrito y el resultado no me convenció en absoluto. Reconozco mi carácter anárquico a la hora de afrontar cualquier narración, y mi tendencia a despreciar el uso de borradores, pero el rollo está varios niveles por debajo de lo que pudiera esperarse de mí. Como la idea es buena, he decidido llevármelo a mi casa y empezar un complicado proceso de cirugía que culminará aquí si las cosas salen bien.
De momento, os dejo con las fotos que tomé al rollo, como simple curiosidad.

El rollo estaba en la taquilla, tapado convenientemente con mi ropa de trabajo.

La cosa consistía en un rollo de papel sobrante unido al cartón de otro rollo mediante pegamento, para formar algo parecido a un viejo pergamino enrollable. La gracia consistiría en dejar la historia en un punto álgido por falta de papel...

Y esto es un pedazo de narración. Me avergüenzo un poco de la última oración.