Experimentando con WordPress
Después de haberme tirado ya casi 4 años con Ya.com con el Diario de un Sociópata original, y de experimentar brevemente con Blogger en una versión que pretendía ser más avanzada, pero que acabó estancada debido a mi vagancia y a mi auto imposición de colocar imágenes en cada post, he decidido experimentar con WordPress por varios motivos:
- Ya.com es una mierda. A veces. Le da por colgarse, por no dejar acceso a nadie, por no dejar comentar… Si encima, tienes tres lectores mal contados y no tienes feedback debido a la incompetencia de ambas partes (que sí, ellos tienen los servidores, pero tú podrías quejarte hasta que les sangraran los ojos y los oídos, y no haces nada), piensas que algo hay que cambiar.
- Al principio, Diario de un Sociópata pretendía ser un blog donde despotricar sobre mí mismo. Un ejercicio de ombliguismo en toda regla, vaya, porque por algún motivo todos nos sentimos protagonistas de la vida (seamos cajeros o héroes anónimos, o simplemente un pervertido capaz de ver una película porno codificada con papel cebolla pegado a la pantalla de la tele) y yo pensaba que la mía era la mejor. Además de ombliguismo, complejo de mirón de cuarto de baño, ese que estudia a los que mean a su lado para corroborar que la suya es más grande. Sin embargo, mi vagancia a la hora de postear y mis ganas de escribir cuentos hicieron que, progresivamente, me disolviera en las historias que iba creando. Este Diario pretende volver a los orígenes, ejercitando el ombliguismo de tal manera que hasta informaré de las actualizaciones de mi viejo blog.
- Tiene buena pinta, esto de WordPress.
De momento ya he creado mi propia cabecera y, aunque crear mi propia plantilla me supondría pagar un dinero que ni quiero ni puedo gastar, es algo que tengo en mente para el futuro. Empiezo con ganas.
Es de noche. No se oye a nadie en mi casa, salvo el insiste golpeteo de mi teclado. Estoy tranquilo.
Y no puedo evitar pensar que, menos mal, no soy ese mismo capullo que inició el blog para insultar de forma anónima a las personas que le hacían una putada. Y que menos mal que el blog cambió al mismo tiempo que yo iba cambiando.
Seth Fortuyn, el sociópata renacido.