De mayor quiero ser como Heston

Inspirado por La Off Off Crítica.

Desde que murió Charlton Heston se han vertido ríos y ríos de tinta. Que si era un facha, que si está mejor muerto… y toda una serie de jocosos comentarios de gente que, por desgracia, sólo conocen de este hombre la lamentable faceta de presidente de la Asociación Nacional del Rifle americana y su intervención en la demagógica (aunque muy divertida) Bowling for Columbine. Raro es el foro que no tenga un post sobre su deceso y su correspondiente retahila de posts contra Charlton.

Desde Diario de un Sociópata, cuna de nada que merezca la pena, me propongo romper una lanza en favor de este hombre. Así que explicaré un par de cosillas, a mi peculiar manera.

La primera es que en EEUU la segunda enmienda de su Constitución reconoce el derecho a llevar armas. Esto significa que, al contrario que en otros países, donde llevar armas es un privilegio (o una obligación, según el continente que se mire), en EEUU esto es un derecho.

La segunda es que, para quien lo crea o no, Charlton Heston siempre fue un férreo defensor de las libertades individuales. Si pudiéramos resumir su posición al respecto, quedaría enmarcado perfectamente dentro de la frase atribuida erróneamente a Voltaire (si hacemos caso a la Wikipedia): Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.

Esto se tradujo en un importante activismo por parte de un joven Heston. Pudo verse cómo estuvo junto a su amigo Martin Luther King en la histórica marcha de Washington en agosto de 1963, donde King pronunciaría su famosísimo discurso “Tengo un sueño“. Hay que recordar que, por entonces, la segregación racial seguía siendo un problema en EEUU, pero no sólo social, sino también legal. La historia de Rosa Parks es, al mismo tiempo, tan absurda y valiente, que ejemplifica por sí misma la lucha por la igualdad entre todos nosotros, simples monos de escritorio.

Charlton Heston, James Baldwin (escritor) y Marlon Brando en la citada marcha de 1963

De propina, añado una foto de Heston haciendo de piquete frente a una cafetería que sólo aceptaba a clientes blancos.

También se opuso a la Caza de Brujas de McCarthy, esa absurda persecución de “hombrecillos rojos” en territorio norteamericano, que se saldó con un buen puñado de carreras descalabradas. Por poner ejemplos, Dalton Trumbo (director y guionista de Johnny cogió su fusil, al que mencionó por lo mucho que me impactó su película) no guarda buen recuerdo de aquella época, y Elia Kazan todavía estará llorando porque, debido a sus chivatazos, apenas se le aplaudiera cuando recibió un Oscar honorífico en 1999.

Pero no sólo de activismo político vivió, porque también tuvo enfrentamientos con los grandes estudios hollywoodienses. Así, tanto Sam Peckinpah como Orson Welles pudieron hacer, respectivamente, Major Dundee y Sed de Mal gracias a la intervención del actor, que se puso farruco para que los proyectos siguieran adelante. Si a esto añadimos que Heston protagonizó una serie de películas que revitalizaron la ciencia ficción en los 70, a saber: El último hombre… vivo (donde protagonizaba la primera escena de sexo interracial); Cuando el destino nos alcance; El Planeta de los simios, introduciendo mensaje ecologista y transgrediendo lo establecido, nos damos cuenta de que a su valía como actor también se le añade su valía como persona.

Y aunque en sus últimos años chocheó por culpa del Alzheimer, sus logros como persona y como actorazo superan con creces cualquier manipulación. Porque sí, Heston, como ser humano, tenía sus cosas buenas y sus cosas malas, y aunque no fue un santo sí fue mejor persona que un alto porcentaje de la gente.

Por cierto, su posición en la Asociación del Rifle se debe a que como republicano, se oponía en la medida de lo posible a la intervención del Estado en los derechos de los ciudadanos; esto lo explico porque parece fácil confundir el republicanismo americano con el fascismo, cuando no es así (al menos, y como siempre ocurre en la política, en sus estratos menos radicales).

Así que salvo por el Alzheimer y su progresivo viraje a la derecha, de mayor quiero ser como él: un hombre valiente que siempre luchó y defendió lo que él consideraba justo. Y no como George Clooney, un descerebrado al que no se le ocurrió otra cosa que bromear sobre que la enfermedad de Heston (“Heston ha vuelto a decir que tiene Alzheimer” en plan jocoso), añadir que merecía cuanto se dijera de él, y al que no veo haciendo activismo de otra cosa que no sea Martini.

Os dejo, por último, con un enlace a Moonfleet, un buen tipo con el que coincidí un par de veces en mi labor como crítico de cine, donde enumera (con razón) sus 11 mejores películas.

4 comentarios para “De mayor quiero ser como Heston”

  1. Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.
    A Clooney que le peten.

    Me daría infinita más pena si sacaran por la tele a cada indigente que muere. Aunque no hayan hecho ninguna de esas cosas que dices.

    Pero vamos, DEP, que aquí una respeta a los muertos.

  2. Buen post. No hay duda de que era un hombre que siguió su propio criterio e hizo lo que creyó correcto en cada momento. Miles y miles de borregos en todo el mundo no pueden decir lo mismo, actuando de oìdas o espoleteados por un documental que muy bien podrian haber firmado los de CQC.
    Un saludo.

  3. Desconocía esas declaraciones de Clooney y la verdad es que me sorprenden porque en general es un tipo que me cae bastante bien. Desearle una enfermedad así a alguien siempre es algo deplorable.

    En todo caso siempre he pensado que hay que separar muy bien entre la faceta artística y la persona en sí.

    Respecto al documental de Moore, tengo que decir que me parece una estupenda película pero fue muy sucia y manipuladora su entrevista con Heston.

    Genial y muy interesante el post, Seth.

    Saludos

  4. Gracias chicos, me halaga ver que mi post no ha caído en saco roto. Si lo hice fue porque me dio mucha pena que una sola película (Bowling…) consiguiera desmerecer TODA la carrera de este hombre.
    Como si nadie cometiera errores.

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