El porno: altius, fortius, pervertius
Parece que fue ayer cuando nuestros tatarabuelos se dedicaban a perseguir casquivanas mujeres de aspecto victoriano, y filmarlo para llenar las filmotecas privadas de gente tan alegre como Alfonso XIII. El porno ha existido desde que hay sexo, ya fuera hablado, pintado en una cueva o grabado en video.
Quizá, tantos años de existencia (más que la escritura; pero no me hagáis mucho caso, que no soy antropólogo sino idiota) han llevado al porno a un punto crítico. En el mundo actual, con cada vez más personas, la fórmula se acaba agotando; así que los fetichismos, por pura aritmética, han pasado de ser una curiosidad estadística a todo un target en el negocio. Y es que se producen miles de películas al año, pero hay gente que no se conforma con la estructura típica de mamada – misionero – cabalgada – perrito – porculada y bukkake.
¿Sibaritas o pervertidos? Es algo que un sociópata como yo no va a juzgar. El caso es que si alguien prefiere a Fellini antes que McTiernan (YO NO), me imagino que habrá gente que preferirá algunas de estas opciones sexuales antes que ver a la típica tía con el típico tío y su típico y enorme rabo, en la típica escena de sexo (YO NO).
Empecemos por el culo. Síp, las posaderas, la puerta de atrás; como queráis llamarlo. Esto lo descubrí en la interesante web de Viruete (toda una institución en Internet, y no se me sonroje, que es verdad) dedicada al porno, Pornotopia.
Los grandes culos están de moda, como tantas y tantas cosas, gracias a la diversidad de internet y de los usuarios que lo pueblan y babean pidiendo nuevos contenidos. Se acabaron los culitos de mosquito: ahora se llevan los culos big size. King (Kong) Size. Y nada de que se estén quietos: deben moverse arriba y abajo con frenética fuerza, a gran velocidad, ¡que vibre!, ¡que suenen los cachetes como una alegre palmereta carnosa!

Los dos entes de la foto son, de izquierda a derecha: señor CULAZO y Alayah Sashu
Y ahí es donde entra nuestra amiga la silicona, y también (¡ay!) su inherente hijaputismo. Porque si algo nos ha descubierto la silicona es que es divertido fundirla, y aprovechar que está caliente para cubrirnos las yemas de los dedos y jugar a no tener huellas dactilares, pero también que tiene tendencia a escaparse de su prisión y expandirse, y convertirte en una pelotita anti estrés con patas. Entra video (qué ganas de empezar a acumular pasta con la que contratar a alguien para que diga esto por mí):
Woman Pissed Bout New Butt Implants – Watch more free videos
———————————————
¿Qué es el gonzo? Porno en estado puro. Sin guiones, sin música de ascensor y sin diálogos sonrojantes; sí, es una forma de definirlo muy superficial, pero para el ejemplo vale. En el gonzo, no hace falta nada accesorio, ejemplo: un tío estornuda y la chica que está al lado le abre la bragueta y se pone a chupar. Ya está.
En este floreciente y muy lucrativo género del porno, Pink Visual ha decidido ir más allá con Pozos de Saliva (el título original es There Will Be Spit, pero me imagino que los traductores no lo pondrán como Habrá Lapo; ya pueden pagarme la idea, ya). Resulta que se dieron cuenta de que había demanda de chicas que escupen, por lo que han cogido a estrellas del calibre de Puma Swede, Shy Love, Monica Mayhem, y Hillary Scott para “escupirse las unas a las otras, situar lapos de formas artísticas sobre las superficies de casa, y chupando los escupitajos de las demás“.
Maldita sea. Pues si ya odio que los chavales del metro vayan COMO PUTAS LLAMAS (lo odio tanto que lo pongo en mayúsculas y en negrita, toma ya), no me acerco a una de estas películas ni de coña.

La nueva estrella del porno: Joanna Spitfire
——————————————————-
Y acabamos con los japoneses. SIEMPRE ellos. Van por delante en todo, sobre todo en tecnología y fetichismos. En este caso, fetichismo por las bocas… o más bien por las revisiones del dentista.

No comentaré nada más. Sólo que algo de éxito debe de estar teniendo, porque ya van por el volumen 4 de la colección.
Gracias a la guapísima simmi por el aviso del artículo en No puedo creer que lo hayan inventado.
—————————————————-
¿Y bien? ¿Qué os ha parecido? Cuando creías haberlo visto todo con las dobles penetraciones anales, los penes prostéticos u operados de más de 50 centímetros y tetas tan grandes como para que ponga Mattel bajo el pezón, el mundillo del porno te sale con alguna de estas.
No falla.
Su imaginación ya excede los límites físicos hasta un día en que se haga Akira o Tetsuo en versión porno. Sin efectos especiales digitales ni prótesis. Sólo a base de culazos, silicona y operaciones que desafían la ética, la lógica, la estética y la cordura.
Dios les bendiga.
Abril 19, 2008 a 9:50 pm
A mí alguno de esos culos me parecen exagerados, aunque he de reconocer que, siendo más de tetas, he comenzado a fijarme más en los culos. Soy un veleta.
Lo de los lapos tengo que chequearlo, gracias por la info!
Junio 15, 2008 a 1:01 am
[...] en cuando miro cuántos amigos, conocidos y pequeños bastardetes vienen a visitarme atraídos por el post dedicado al porno que creé hace tiempo. Entrar en las estadísticas supone ver mi número de acólitos, de forma que cuando haya [...]