Pesadillas

Casi todas las noches tengo una. Son angustiosas, y por raro que parezca, tienen cierta lógica interna, una estructura casi o completamente narrativa; es decir, si me meto en un garaje, y luego acabo en el tunel del metro, la coherencia se mantiene en tanto que ambos lugares son subterráneos y están pobremente iluminados.

Además, añádase a la mezcla temáticas de todo tipo (pero sobre todo nuclear, soy un hombre de los 60, permanentemente asustado de la Hecatombe Nuclear que nos pondrá a prueba junto a las cucarachas), y lo que llamo “visión omnicomprensiva”, que significa que al recordar el sueño recuerdo los sucesos en primera y en tercera persona a la vez. Normalmente, en tercera persona me veo de cuerpo entero.

El caso, que hay nueva sección literaria: Pesadillas, cuya primera entrega ya está colgada. Transcribiré algunas de las pesadillas, las que vea que no me van a ser de mucha utilidad para un relato, y lo intentaré trasladar de la forma más fidedigna posible de mi cabeza hasta el teclado. No espero que os guste, porque mis pesadillas suelen ser desagradables, pero sí que paséis un mal-buen rato.

De propina, nueva entrega de Sábado de Juego (muy, muy cerquita del final, que colgaré MAÑANA). Y recordad que me voy a cazar trolls y pasear desnudo por ciudades antiguas, así que no esperéis que actualice.

Si alguno quiere insultarme, tiene un mes hasta que vuelva de mi viaje y me tome justa venganza.

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