Crítica cinematográfica: “Capitán América”
Ante la fiebre de adaptar cómics al cine, el espectador habitual puede sentirse hastiado por la excesiva oferta o, quizás, por la poca variación que esconden, muy en el fondo, gran parte de estas historias. El perfil, los disfraces, varían, pero el trasfondo permanece: un hombre (sobre superheroínas hablaré al final1) encuentra casualmente una fuente de poder externo que, unido a un poder interno que desconocían o que preferían ignorar, les lleva a una gran aventura. Hay sutiles variaciones, pero el esquema permanece. De ahí que tuviera miedo de que la gente ignorara ‘Capitán América: El primer vengador‘ por ser el símbolo de un ideal, que no de una nación, y por confundirla con una película de superhéroes más.

Steve Rogers (Chris Evans) quiere servir a su país en la que será la última guerra justa, la Segunda Guerra Mundial, pero no puede debido a su pobre condición física. Lo intenta mediante distintos nombres, una y otra vez, pero no consigue que le lleven al frente, y eso le duele. Su determinación llamará la atención de un científico, el Doctor Erksine (Stanley Tucci), que le ingresará en el proyecto de creación de un supersoldado. Huelga decir que el proyecto será un éxito, y que el destino del recién nacido Capitán América será enfrentarse al que experimentara en sus venas el suero de supersoldado por primera vez, el pérfido Cráneo Rojo (Hugo Weaving).
Destaca que esta vez el superhéroe busque la fuente de un poder, en lugar de recibir un don por accidente. Que no nos engañe la versión escuchimizada de Chris Evans pre-transformación: el Capitán América ya está en la película cuando, por ejemplo, Steve se arroja sobre una granada falsa puesta por el Coronel Chester Phillips (Tommy Lee Jones). Es sólo que no tiene un cuerpo idóneo que, maravillas de este relato pulp, es la manifestación física de su moralidad, de ahí que Cráneo Rojo sea un loco deformado. Me gusta pensar que con estos mimbres, cualquier aficionado a las películas de superhéroes clásicos y del blockbuster veraniego se lanzarán a verla, pero es que hay muchos más motivos por los que merece la pena.
Como se aprecia, el reparto aúna solvencia con calidad: Chris Evans se entrega a fondo por un personaje que, se nota, le gusta mucho, y que es diferente a su estimable encarnación de la Antorcha Humana en el díptico de los 4 Fantásticos; Haley Atwell aúna la belleza de una pin-up de la época con el misterio de una agente de la inteligencia británica; Dominic Cooper hace gala de un carisma que heredará su hijo, el multimillonario Tony Stark, alias Iron Man; Tommy Lee Jones, Hugo Weaving, Stanley Tucci o Toby Jones suelen ser valores seguros y aquí, en contra de lo que pudiera pensarse, no se han limitado a pasar por caja y poner el piloto automático. Personalmente, creo que pocas películas de superhéroes estrenadas pueden presumir de algo así, salvo Superman o Iron Man, que ya se sabe que Robert Downey Jr. vale por tres.
Pero quiero romper una lanza a favor del director, Joe Johnston, cuyo currículo tiene otras joyas pulp como ‘Cariño, he encogido a los niños‘, ‘Rocketeer’ o ‘Jumanji‘, y que a alternado con otras películas menos brillantes como ‘Océanos de fuego‘ o ‘Parque Jurásico 3‘. No se puede decir ni mucho menos que sea un realizador torpe, pero sí que a veces se deja llevar por la desidia o se intimida, como en el caso de ‘Parque Jurásico 3′, en la que jugaba a imitar a Spielberg, quizás lo icónica que es la saga dentro de la carrera del mítico director. En esta ocasión, Johnston plantea la película como una mirada corregida y aumentada sobre ‘Rocketeer’, y sabe que juega con un pasado y unas historias más ricas que aquel, de ahí que nos deleite con prodigiosos detalles como la utilización del Capitán América para vender bonos de guerra o el montaje de las misiones que el personaje tiene junto a los Comandos Aulladores. En ese sentido, Christopher Markus y Stephen McFeely elaboran un guión que juega no sólo con las historias del personaje, sino también sobre los mitos que rodean a la Segunda Guerra Mundial y la visión del mundo que se tenía en aquella época.
En definitiva, la segunda mejor película de superhéroes de 2011 (‘X-Men: Primera generación‘ corona el podio) merece una oportunidad bajo la prejuiciosa fachada de película estúpida y propagandística, ya sea en DVD, Blu-Ray combo o edición chachi en Blu-Ray 3D, 2D, DVD y copia digital.
1. El motivo de que no haya películas sobre superheroínas se debe a que, por desgracia, parece que el protagonismo femenino aún no garantiza de la misma manera la taquilla. También sostengo la creencia de que pocas actrices están dispuestas a llevar un atuendo ajustado y generalmente muy escotado, ya sea por complejo hacia los irreales modelos presentados en el cómic de bustos grandes y turgentes, o por la irrisoria cantidad de ropa y el penoso gusto del que hacen gala la mayoría de las superheroínas. Fijaos que la Viuda Negra es la que tiene uno de los atuendos más normalitos…











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